Creencia, Fe, Dogmatismo…

Quedando la zona del «conocimiento» en gris probablemente, hasta una nueva actualización de software!

Una selección de cinco citas para reflexionar:

Bhagavad Gita:
(Lectura Devocional) final del capítulo IV

“Busca esta sabiduría a través del servicio, por intensa búsqueda, por preguntas y cuestionamientos, y también por humildad; y el sabio que ve la verdad, te la comunicará, y sabiéndola, tú jamás caerás en el error, oh hijo de Bharata. Por este conocimiento, tú verás en ti mismo todas las cosas y todas las criaturas, cualesquiera que sean, y entonces las verás en mí. Y aun cuando fueras el más grande de todos los pecadores, serás capaz de cruzar sobre todos los pecados, en la barca del conocimiento espiritual. Porque al igual que el fuego natural, Oh Arjuna, reduce el combustible a cenizas, así también el fuego del conocimiento reduce todas las acciones a cenizas. Pues no hay purificador en este mundo que pueda comparársele al conocimiento espiritual; y aquél que se ha perfeccionado en la devoción, encuentra, con el transcurrir del tiempo, el conocimiento espiritual manando espontáneamente desde dentro de sí mismo.
El hombre que restringe los sentidos y órganos y tiene fe, obtiene el conocimiento espiritual, y habiéndolo obtenido, él prontamente alcanza la suprema tranquilidad; pero los ignorantes, aquéllos que están llenos de dudas y sin fe, esos están perdidos. El hombre de mente dubitativa no encuentra felicidad ni en este mundo ni en el próximo, ni en ningún otro.
Ninguna acción ata al hombre que a través de la discriminación espiritual ha renunciado así a la acción y cortado de un tajo toda duda por medio del conocimiento, Oh despreciador de la riqueza. Por lo tanto, Oh hijo de Bharata, habiendo cercenado tú de un tajo y con la espada de la sabiduría espiritual, esta duda que ata tu corazón, entrégate a la ejecución de la acción. ¡Levántate!”
Y así, en la Upanisad, llamada la sagrada Bhagavad Gita, en la ciencia del Supremo Espíritu, en el libro de la devoción, en el coloquio entre el santo Kṛṣṇa y Arjuna, está el Cuarto Capítulo, de nombre—
DEVOCIÓN A TRAVÉS DEL CONOCIMIENTO ESPIRITUAL.”

Helena Petrovna:
Una cita de su libro La Clave de la Teosofía, capítulo: «Diferencia entre la Fe y el Conocimiento, o la Fe ciega y la Razonada».

“PREG. Perfectamente; ¿y esto apoyándoos en el conocimiento y no en la fe?
TEÓS. Precisamente. Pero como veo muy bien a donde queréis ir a parar, mejor será que os diga, desde luego, que consideramos la fe, tal como vosotros la comprendéis, como una enfermedad mental; y la fe verdadera, es decir la pistis de los griegos, como la creencia basada en el conocimiento derivado de la evidencia, bien de los sentidos físicos o de los espirituales
PREG. ¿Qué entendéis por esto?
TEÓS. Quiero decir, si es que deseáis saber cuál es la diferencia que hay entre ambas, que entre la fe basada en la autoridad y la basada en la propia intuición espiritual existe una diferencia muy grande.
PREG. ¿Cuál es?
TEÓS. La primera es credulidad y superstición humana, y la segunda es creencia e intuición humanas. Como dice muy bien el profesor Alejandro Wilder en su “Introducción a los Misterios Eleusinos”: “La ignorancia es lo que conduce a la profanación. Los hombres ridiculizan aquello que no comprenden debidamente… La corriente interna de este mundo se dirige hacia una meta; y en el fondo de la credulidad humana… existe un poder casi infinito, una fe santa, capaz de comprender las verdades más supremas de toda existencia”. Los que limitan esa “credulidad” sólo a los dogmas humanos autoritarios, jamás concebirán aquel poder, ni tampoco lo reconocerán en sus naturalezas. Tal credulidad está fuertemente adherida al plano externo, y es incapaz de poner en juego la esencia que lo gobierna; porque para hacerlo tienen que reclamar su derecho de juzgar privadamente, y esto nunca se atreven a hacerlo.
(…)
TEÓS. Persistid en llamar a nuestra creencia “fe”, si así os agrada. Pero ya que volvemos a esta eterna cuestión, pregunto a mi vez: fe por fe, ¿no es mejor la que está basada en la lógica y la razón estrictas, que la que lo está simplemente en la autoridad humana o en el culto de los héroes? Nuestra “fe” posee toda la fuerza lógica de la aritmética verdad de que dos y dos han de producir cuatro. Vuestra fe es parecida a la lógica de algunas mujeres sensibles, de quienes dijo Tourgenyeff que para ellas dos y dos forman generalmente cinco, y algo más. Vuestra fe es también una fe que no sólo choca con todo sentimiento de justicia y lógica posibles, sino que, si se analiza, arrastra al hombre hacia su perdición moral, se opone al progreso de la humanidad, y convirtiendo positivamente la fuerza en derecho, transforma a un hombre sí y otro no en un Caín para su hermano Abel.”

William Q. Judge:
Un extracto del Foro de Respuestas, p. 124 del libro en Inglés

“Pregunta: La pregunta fundamental, «¿Cuál es el criterio de la Teosofía?» requiere una contestación. ¿Tiene la Teosofía la capacidad de crecer, de progresar y de avanzar, aparejada con las nuevas exposiciones de la verdad? En la mente de muchos, los escritos de HPB son considerados como los oráculos infalibles de la Teosofía. Pero a su tiempo la crítica, seguro, hará su trabajo. Consecuentemente es necesario dar con prontitud una definición de ella mucho más amplia, más simple, y más inequívoca que cualquiera ofrecida hasta ahora.
W.Q. Judge: Esto es de hecho un pedido para formular y promulgar una declaración dogmática de la Teosofía como entendemos, que es ir completamente hacia atrás en lo genuino del movimiento teosófico, el cual está en favor de la destrucción del dogmatismo. La fuerza de la Teosofía descansa en el hecho de que ella no encaja en definiciones. Es la sabiduría de los dioses, o de la Naturaleza. Ello significa que la evolución en su lento progreso, traerá nuevas verdades, y nuevos aspectos de las antiguas verdades, las cuales absolutamente previenen cualquier dogma o «definiciones inequívocas». Si formulamos y declaramos una definición para Teosofía, serían sólo las palabras de aquellos que participaron en redactarla y no sería aceptable para todos. Y si fuera posible que todos las aceptaran, entonces estaría sonando la última hora del movimiento. Así que la respuesta a la pregunta «¿Cuál es el criterio de la Teosofía?» será aquella que se encuentre en la percepción de la Verdad de cada hombre; por lo tanto, no hay solo un criterio. Si algunas personas consideran los escritos de HPB como los oráculos infalibles de la Teosofía, están yendo directamente en contra de las propias palabras de HPB y en contra de sus propias obras; deben ser personas a las que no les gusta pensar por sí mismas y que no pueden influir demasiado en su época o las venideras.
Por lo que respecta a la Sociedad Teosófica, en el momento en que haga una definición rígida de Teosofía, marcará la decadencia del movimiento teosófico a causa de que la Teosofía es el cuerpo completo de verdades sobre el hombre y la Naturaleza, tanto aquellas conocidas hasta ahora, como las verdades a ser descubiertas en el futuro, teniendo la «capacidad de crecer, de progresar y de avanzar», puesto que toda nueva verdad la hace más completa. Pero entre su cuerpo de verdades, no estarán consideradas en ningún momento las definiciones, dogmas, credos o creencias formuladas por el hombre.”

Robert Crosbie:
Extracto del artículo: Trabajar por la Teosofía, extraído de una charla y que fue publicado en el libro La Teosofía Universal,

“Es inútil aceptar revelaciones basadas en la afirmación de alguien. Ellas no nos transmiten ningún conocimiento, y es el verdadero conocimiento lo que es requerido por cada uno de nosotros. Las fórmulas y shibboleths [consignas] son meramente palabras, no un criterio de la verdad.
La Teosofía existe en el mundo para presentar el medio a través del cual cada uno puede adquirir el conocimiento por sí mismo. Su estudio y aplicación convocan el discernimiento y la discriminación latentes en el ser humano.
La Verdad no es un individuo, ni un libro, no es una declaración. La naturaleza de la Verdad es universal; sus poseedores, cada uno en su nivel, pondrán en práctica la universalidad en el pensamiento, la palabra y la acción. Sus esfuerzos serán para la humanidad sin tener en cuenta el sexo, credo, casta o color. Nunca los encontraremos entre aquellos que claman ser portavoces elegidos de la Deidad y exigiendo homenaje de su prójimo; la verdadera Hermandad incluye tanto a los más como a los menos desarrollados. Debemos tratar de ayudar a todos los que buscan la verdad. Nuestro valor y ayuda en esta gran obra dependerá de lo que hagamos con nuestro motivo, nuestro discernimiento y nuestra conducta.
(…)
La moraleja es: si alguien desea ser un teósofo que estudie la Teosofía tal como fue dada por aquellos que la enunciaron. Que una persona acepte como verdad lo que cualquier maestro decida decirle, sin que le dé los medios por los cuales pueda verificar las declaraciones hechas, o pueda comprobar por sí mismo los hechos afirmados, es simplemente creer con una fe ciega, como lo hacen tantas personas.
Nuestra difícil tarea consiste en evitar toda apariencia de autoridad de cualquier clase, estando al mismo tiempo seguros de nuestros fundamentos y preparados para declararlos sin temor. Debemos conceder a todo individuo una oportunidad de reconocer por sí mismo que lo que tenemos para decir está bien fundado. Lo que debemos difundir son los puntos principales, claros y definidos, de forma que no puedan ser pasados por alto por el lector, sino que emerjan como realidades verificables por cualquier persona que desee hacerlo. Hemos emprendido una misión elevada y una pesada tarea, no porque nos consideremos eminentemente capacitados, sino porque vemos la necesidad.”

Damodar K. Mavalankar:
Un extracto de Las Castas en la India, publicado por primera vez en la revista El Teósofo, en mayo de 1880.

“El estudio de la Teosofía ha lanzado una luz sobre mí en lo concerniente a mi país, mi religión, mi deber. Me he vuelto un mejor ario de lo que he sido siempre. De modo similar he oído de mis hermanos parsis que han sido mejores zoroastrianos desde su ingreso a la Sociedad Teosófica. También he visto a buddhistas escribir a menudo a la Sociedad que el estudio de la Teosofía les ha permitido apreciar mejor su religión. Y así es que este estudio hace que cada hombre respete más su religión. Lo provee de una visión que permite penetrar a través de la letra muerta y ver claramente el espíritu. Puede leer todos sus libros religiosos entre líneas. Si vemos a todas las religiones en su sentido popular, aparecen como fuertemente antagónicas la una con la otra en diversos detalles. Ninguna coincide con otra. Pero los representantes de esas creencias dicen que el estudio de la Teosofía les explica todo lo que ha sido dicho por su religión y hace que sientan un mayor respeto por ella. Debe, por lo tanto, haber un terreno común sobre el cual se construyen todos los sistemas religiosos. Y este terreno, que descansa en el fondo de todos, es la Verdad. Puede haber solamente una verdad absoluta, pero diferentes personas tienen diferentes percepciones de esa verdad. Y esta verdad es moralidad. Si separamos los dogmas que se aferran en los principios dispuestos de cualquier religión, encontraremos que la moralidad está predicada en cada una de ellas. Por religión no me refiero a todas las sectas de menor importancia que prevalecen en grado sumo en todo el mundo, sino solamente a las principales de donde se han originado esas diferentes sectas.
Es, por lo tanto, apropiado que cada persona siga los principios de moralidad. Y, de acuerdo con esto, considero que el deber de cada hombre, es hacer lo que pueda para lograr un mundo mejor y más feliz.”