Ciencias Físicas

«¿Para qué entonces existe el universo y para qué ulterior propósito se halla el hombre, el Pensador inmortal, dentro de esta evolución? El objetivo es la experiencia y la emancipación del alma, con el propósito de elevar la masa entera de materia manifestada a la estatura, naturaleza y dignidad de Divinidad Consciente.» -W. Q. Judge

En 1988, al momento del centenario aniversario de la publicación de La Doctrina Secreta, se realizaron un número de simposios en los Estados Unidos, Europa e India. En una presentación en Culver City, California, un teósofo americano líder, Jerry Hejka-Ekins, observó:

Es inapropiado que el crítico literario que recibió La doctrina Secreta en 1888 juzgue el trabajo como algo que duraría no más allá de unas pocas reimpresiones. Es un poderoso trabajo de alrededor de 1500 páginas, llenas de términos filosóficos y religiosos del Lejano Oriente, contrastados con la ciencia del siglo XIX y sus teorías ahora descartadas. Pero de alguna manera, luego de cien años, La Doctrina Secreta, permanece en prensa y todavía se estudia… ¿Qué hay en La Doctrina Secreta que la hace durar y continuar influenciando el pensamiento actual, cuando otros trabajos ya se han olvidado hace largos períodos? Quizás sea que el libro es realmente un trabajo del siglo XX, escrito 100 años antes de su tiempo… Salvo que la escritora de La Doctrina Secreta haya podido anticipar descubrimientos futuros, el libro habría sido rápidamente fechado a la luz de la ciencia en desarrollo. Pero HPB hizo la profecía de que “solamente en el siglo XX se vindicarán porciones, sino la totalidad del presente trabajo.” (II:442) (1)

Raramente se hacen profecías en La Doctrina Secreta. La que sigue es particularmente conmovedora porque figuran fechas específicas para su cumplimiento (I:611):

El alcance exacto exacto, profundidad, ancho y largo, de los misterios de la Naturaleza se encuentran solamente en las ciencias esotéricas orientales. Tan vastas y tan profundas son estas, que apenas unos pocos, realmente pocos entre los más altos iniciados –aquellos cuya existencia no es conocida sino por un número reducido de Adeptos- son capaces de asimilar ese conocimiento. Pero todo está allí; y a los hechos y procesos en los talleres de la Naturaleza se les permite uno por uno encontrar su camino hacia las ciencias exactas; mientras se ofrece misteriosa ayuda a escasísimos individuos para desvelar sus arcanos.
Es en el cierre de los grandes ciclos, conectados con el desarrollo racial, donde tales [divulgaciones] suceden. Estamos en el cierre del ciclo de 5000 años del presente Kaliyuga Ario; y entre este momento [1888] y 1897 habrá un gran desgarro en el Velo de la Naturaleza y la ciencia materialista recibirá un golpe mortal.
(2)

Hay dos partes en la profecía. La primera propone la cuestión de si hubo algún descubrimiento destacable desvelado por la ciencia en el período de nueve años que acabamos de mencionar. David Deitz, en su trabajo El Nuevo Perfil de la Ciencia, nos ofrece una aproximación útil:

La historia de la civilización descubre pocos contrastes mayores que los provistos por la diferencia en el punto de vista de los físicos del siglo XIX y sus sucesores en el siglo XX. Según el siglo XIX se acerca a su fin, los físicos sienten que deben completar sus tareas. Un eminente científico actual, en una conferencia en 1893, dijo que era probable que se hayan ya hecho todos los grandes descubrimientos en el campo de la física. Ofreció un perfil de la historia y desarrollo de la ciencia, resumiendo al final del remate, como creía, todas las teorías idóneas para del siglo XIX. Los físicos del futuro, dijo tristemente, no tendrían nada que hacer, salvo repetir y refinar los experimentos del pasado, determinando algún peso atómico o constante natural para un lugar o dos adicionales decimales †.


† “El presidente del departamento de Fisica en Harvard desalentó al estudio de post grado porque quedaban tan pocos temas importantes que resolver” (Gary Zukav, Los Maestros Danzantes Wu Li, Nueva York, Bantam, 1980, 311).


Luego, dos años más tarde, el 28 de diciembre de 1985, Wilhelm Conrad Roentgen presentó al secretario de la Sociedad Física Médica en Würzbug su primer informe escrito de su [accidental] descubrimiento de los rayos X. El primero de 1896, envió copias por correo del artículo impreso a amigos científicos en Berlín y en todas partes. Con ellos envió algunos impresos de las primeras fotografías de rayos X que había tomado… la más espectacular de todas mostraba los huesos de la mano humana. Esto era exactamente lo que el orador en 1893 había dicho que no podía suceder; un nuevo descubrimiento se había hecho… Roentgen había hallado unos rayos misteriosos que penetraban objetos opacos tan fácilmente como el sol a través del cristal de la ventana. No había nada de los físicos del siglo XIX que explicara este fenómeno sorprendente… No sólo los científicos, sino la gente en todas partes estaba excitada por las noticias. Roentgen se hizo famoso mundialmente en quince días. [Fue premiado con el Premio Nobel para física en 1901.]
El siguiente descubrimiento descollante en el reino de la física atómica fue el de la radioactividad, hecho [1896] -unas pocas semanas después del anuncio de Roetgen- porAntoine Henri Becquerel en París. El padre de Becquerel, también físico, había investigado la fluorescencia, el hecho de que muchas substancias al ser expuestas a la luz del sol, subsecuentemente brillaban en lo oscuro. Becquerel recuperó el trabajo de su padre y se preguntó si había alguna similitud entre la fluoerescencia y los rayos X. El envolvió una placa fotográfica en papel negro y la colocó sobre un cristal de sal de uranio que su padre había usado. Y expuso al sol el conjunto. Al desenvolver la placa, la encontró ahumada u oscurecida, lo que probaba que algún rayo había sin duda penetrado el papel negro. Supuso que la acción de la luz del sol había hecho que el uranio emitiera los rayos X
(3).

En la preparación de otros experimentos, Becquerel accidentalmente descubrió, nó los rayos X que había buscado, sino la radioactividad. Afirma el eminente físico Robert Millikan:

La radioactividad era revolucionaria para el pensamiento humano, porque significaba que algo, hasta de los “átomos eternos”, es decir, los del uranio y torio, eran inestables y expulsaban espontáneamente grandes emisiones de energía de ellos mismos, transformándose así en otros ámotmos… De todos los nuevos descubrimientos éste fue el más sorprendente para el pensamiento humano y lo más conmovedor para la imaginación, porque destruía la idea de la inmutabilidad de los elementos y mostraba que los sueños de los alquimistas aún podían llegar a ser verdad (4).

El siguiente “desvelamiento” a llegar dentro del período de tiempo predicho en La Doctrina Secreta fue el más importante de todos, el descubrimiento del electrón en 1897 por Sir J. J. Thomson. El Dr. Karl Compton, antiguo presidente del Instituto Massachusetts de Tecnología, comentó en su conferencia de despedida en 1936 al retirarse como presidente de la Asociación Americana para el Desarrollo de la Ciencia:

La historia de la ciencia abunda con ejemplos en que un nuevo concepto o descubrimiento ha conducido a tremendos avances y vastos campos nuevos… cuya existencia ya se sospechaba… Pero según lo que se, ninguna instancia ha sido tan dramática como el descubrimiento del electrón, la cosa más pequeña en el universo, que en lo que dura una generación a transformado la ciencia estancada de la física, la ciencia descriptiva de química y la ciencia estéril de la astronmía en un desarrollo dinámico de una ciencia fraguada en la aventura intelectual, relaciones interrelacionadas y valores prácticos. (5)

El descubrimiento de Thompson fue la culminación de una serie de experimentos iniciados anteriormente por Sir William Crookes, ocupada en el estudio de las descargas eléctricas en vacío en un tubo de Crookes inventado por él mismo. El tubo se convirtió en prototipo para los tubos de televisión y luz flourescente en uso en la actualidad. Los experimentos de Crookes implican un cuarto estado de la materia, que él llamó materia radiante ¡y la cual veinte años después llegó a ser los electrones! Es interesante mencionar que, en 1888, en La Doctrina Secreta (I:621), HPB predijo que el “descubrimiento de Crookes de la materia radiante resultará en una elucidación posterior con respecto de la verdadera fuente de la luz, y revolucionará todas las especulaciones presentes”.
El descubrimiento del electrón, remarca el conocido físico americano Robert Millikan, fue “lo más útil para la humanidad, con su miríadas de extensiones y aplicaciones al radio, las comunicaciones de todas clases, películas con movimiento y todo un panorama de otras industrias…” Los descubrimientos en las ciencias se han acelerado enormemente por la utilización de instrumentos electrónicos.
La Doctrina Secreta misma ha sido usada para propósitos prácticos. El Mayor Herbert S. Turner -inventor del cable telefónico coaxial, que se extendió a través de los Estados Unidos en la década de 1945- usaba algunos pasajes clave de La Doctrina Secreta respecto del “anillo no se pasa” † (I:129-32) relacionándolos con la invención, y aplicando la clave a las profundas ideas ocultas del mundo de la fuerza física (6).

La profecía en La Doctrina Secreta bajo consideración afirma que como resultado de “el gran rasgón en el velo de la naturaleza… la ciencia materialista recibirá un golpe de muerte”. En Tiempo, Materia y Valores, Millikan concluye luego de observar los nuevos descubrimientos en la física: “Como resultado, el materialismo y la física dogmática han muerto” (7). Raymond S. Yates, en Estos Sorprendentes Electrones afirma: “La vieja escuela estaba en franco retroceso. La física estaba a la deriva. Momentáneamente fue arrasada por una avalancha de poderosos cuestionamientos. El último ladrillo sólido había caído del edificio del materialismo y el prolijo y pequeño sistema de categorías y nidos de paloma laboriosamente arreglado había caído de un golpe seco” (8). Según David Deitz, cuando cerraba el siglo XIX, era evidente que “había ocurrido una revolución mayor en el reino de la física”. Continúa diciendo:

Cuatro descubrimientos significativos –rayos X, radioactividad, radio y el electrón- convencieron a los científicos que su tarea sólo comenzaba, y no finalizaba. Había llegado el momento de invadir el interior del átomo. Es dudoso, sin embargo, si alguien previó, en el amanecer del siglo XX los avances mayores que se harían en la comprensión teórica o las espectaculares aplicaciones que surgirían de este nuevo conocimiento (9).

El ciclo del despertar científico que acompañó al descubrimiento del electrón, continuó evolucionando con tres descubrimientos adicionales, que además minaban aún más los fundamentos de las doctrinas materialistas:

1898- Radio. El elemento descubierto por Marie Curie y su esposo, Pierre, es cuatro veces más radiante que el uranio de Becquerel.

1900- Mecánica Quantum. Max Planck mostró que “la materia radiaba ondas electromagnéticas que son tanto onda como corpúsculos- según la física clásica”. También aseguró que un electrón saltaba instantáneamente de su órbita a otra, alrededor de un núcleo atómico, sin pasar a través del espacio interviniente (en otras palabras, hace un salto quantum, una expresión usada hoy en muchos contextos). Este era un gran paso fuera de la doctrina mecánica.

1905- Ecuación de Einstein E=mc² . La teoría de Einstein “añadió reconocimiento de que la masa o substancia es equivalente a la energía y que el tiempo y el espacio eran partes integrales del contínuo energía-substancia que compone al universo” (10).

Como indica el prefacio en el presente trabajo, un número de científicos se han interesado en La Doctrina Secreta. Según su sobrina, Einstein siempre tenía un ejemplar de la misma sobre su escritorio. En la nota final (11) se ofrecen detalles sobre su testimonio, y se provee también evidencias respecto de las dos personas que podrían haber interesado a Einstein en los volúmenes. La Doctrina Secreta contiene muchas enseñanzas que fueron negadas por la ciencia de la época de HPB, pero que subsecuentemente se probaron ciertas, y es completamente posible que contenga indicios de otras verdades que aún deberán en un futuro ser aceptadas. Aquí hay tres ejemplos en los cuales se predicen descubrimientos en el campo de la física. Se darán muchos más en una futura publicación de Reed Carson titulada: Conocimiento Futuro de Blavatsky de la Ciencia del Siglo XX.

1. Los átomos son divisibles. Sir Isaac Newton escribió en Optica que “Dios en el principio formó la materia en masa sólida, dura, impenetrables partículas movientes, de tal medida y figura, y con tales propiedades y proporción en el espacio, para la finalidad para la cual las formaba.” (12) Los científicos, más tarde, eliminaron la teología de esta afirmación y conservaron “partículas duras e impenetrables” o átomos como ladrillos del universo. Cuando el electrón se descubrió en 1897, los ladrillos comenzaron a romperse. El átomo era divisible. Aquí tenemos lo que HPB decía en La Doctrina Secreta (I:519-20):

El átomo es divisible, y debe consistir de partículas, o subátomos… toda la ciencia del Ocultismo está construida sobre la doctrina de la naturaleza ilusoria de la materia y la infinita divisibilidad del átomo.

Respecto de la infinita divisibilidad, un amigo científico escribió a esta autora: “la ciencia ha procedido en esta dirección solamente paso a paso- encontrando primero los electrones, luego los protones, después los neutrones, luego los quarks y otras partículas- cada vez, pensaba que había hallado la partícula última. Ahora ha alcanzado finalmente las ondas puras como una teoría de cordón, teoría que corresponde a la ciencia de la DS”. † Cuando se teorizaron los quarks por primera vez, Werner Heisenberg comentó:

Aún cuando los quarks se pudieran hallar, porque todo lo que sabemos es que podrían dividirse otra vez en dos quarks y un antiquark, etc., y así ya no serían más elementales que un protón… Deberemos abandonar la filosofía de Demócrito y el concepto de partículas elementales fundamentales. Deberíamos aceptar en vez el concepto de la simetría fundamental, un concepto fuera de la filosofía de Platón (13).


† “En 1984, escribe Stephen Hawking, “había un fuerte cambio de opinión a favor de aquello llamado teoría de cordón… Lo que previamente se consideraban partículas ahora están retratadas como ondas que viajan a lo largo de la ristra, como olas sobre una vibrante cuerda de barrilete.” (Hawking, Breve Historia del tiempo, 158,160)


2. Los átomos están en perpetuo movimiento. Los científicos del tiempo de HPB no sólo creían que los átomos eran indivisibles, sino que eran inmóviles. Cuando se descubrió el electrón, fue visto como un mito.

En La Doctrina Secreta (I:507-8), HPB expuso ese mito nueve años antes:

El ocultismo dice que en todos los casos allí donde la materia parece inerte, es donde está más activa. Un bloque de madera o piedra está inmóvil e impenetrable ante todo intento y propósito. Sin embargo, de facto, todas sus partículas están en incesante vibración eterna, tan rápidamente que para el ojo físico el cuerpo parece absolutamente vacío de movimiento; y la distancia espacial entre aquellas partículas en su moción vibratoria es –considerada desde otro plano de existencia y percepción- tan grande como la que separa los copos de nieve o las gotas de lluvia. Pero para la ciencia física esto será absurdo…

Hoy se hace difícil creer que esto alguna vez se pudo considerar absurdo. Según La Doctrina Secreta la moción incesante de los átomos en aquello que consideramos un objeto sólido se aplica a una ley universal que subyace al cosmos, “que no hay descanso o cesación de movimiento en la naturaleza” (14). Esto se armoniza con la idea de Einstein, como discute en La Teoría de la Relatividad, Garrett Service:

Las investigaciones científicas muestran que en las cosas infinitamente pequeñas, como en las cosas infinitamente grandes, todo es movimiento… no encontramos nada en descanso. Siendo esto así, dice Einsten con acierto que el movimiento se debe considerar como natural, como la verdadera condición de la materia, un estado de cosas que no necesita ser explicada, porque es parte y surge de la misma constitución del universo. Es la misma esencia de la existencia (15).

En La Doctrina Secreta (I:14) HPB afirma que “la moción abstracta absoluta” es un símbolo del Absoluto mismo.

3. La materia y la energía son convertibles. La ciencia del siglo XIX creía lo opuesto, lo que Einstein desvirtuó en 1905 en su famosa ecuación E=mc². Millikan traduce la ecuación de la siguiente manera:

… m es masa en gramos, c es la velocidad de la luz en centímetros (30.000.000.000 cm. Por seg.) y E es energía en unidades de energía absoluta, es decir ergs. En palabras comunes de ingeniería, la ecuación de Einstein dice que si un gramo de masa se transforma en calor cada segundo, se producen continuamente 90 billones de kilovatios de poder.

“La idea aquí” añade Millikan, es “lo tremendamente importante de que la materia es ella misma convertible en energía radiante” (16). Una forma más general de explicar este hecho ahora comprobado es decir que la materia es energía condensada, mientras que la materia está dispersa. En La Doctrina Secreta (I:623) HPB cita del Path de W.Q. Judge (revista de enero de 1887, 297):

Como declaró un teósofo americano: “Las Mónadas (de Leibnitz) se podrían llamar desde un punto de vista fuerza, desde otro materia. Para la ciencia oculta, fuerza y materia son solamente dos lados de la misma SUBSTANCIA”.

Ella llamó a esa substancia prakriti, que emana de la materia primordial, o mūlaprakriti (materiaraíz). En Isis sin Velo (I:198) HPB afirma directamente la convertibilidad de la fuerza y la materia:

Cada manifestación objetiva, ya sea el movimiento de un miembro vivo, o el movimiento de algún cuerpo inorgánico, requiere dos condiciones: voluntad y fuerza- más materia, o aquello que hace al objeto así movido visible a nuestro ojo; y estos tres son todas fuerzas convertibles…

La referencia que sigue (DS 2:672) es especialmente interesante, no sólo porque las palabras energía atómica indican que los átomos tienen energía, sino porque HPB parece haber sido la primera en usar esta expresión tan común en nuestros días:

“El movimiento de onda de las partículas vivas” se comprende desde la teoría de un Principio Vital espiritual… independiente de nuestra materia, manifestado como energía atómica solamente en nuestro plano de conciencia.

En vista de todo lo anterior, no es sorprendente que los editores reciban frecuentes pedidos de La Doctrina Secreta por parte de profesores en colegios y universidades. Un profesor del Instituto de Tecnología de California ordenaba el libro cada cinco años. Al preguntarle un amigo, se supo que cada vez que salía una edición revisada, él obtenía una nueva copia con lectura más clara. Esta escritora se enteró durante una visita en 1982 a Boston y Cambridge que los maestros de química y estudiantes en el Instituto de tecnología de Massachusetts formulaban planes de investigación sobre La Doctrina Secreta relativas a sus especialidades. En 1988, nos enteramos por medio del Dr. Philip Perchion, un científico que trabajó en la bomba atómica, que maestros y estudiantes del MIT habían formado una sociedad alquímico y estudiaban regularmente La Doctrina Secreta. También dijo que él y varios maestros de química, en su mayoría retirados como profesores del MIT, se reunían periódicamente para discutir la DS en el Club Harvard de Nueva York.

 

Referencias:
1. “La Doctrina Secreta a la Luz del Pensamiento del Siglo XX” Sunrise, abril-mayo 1989, 150, 151
2. Blavatsky, La Doctrina Secreta, I: 611-12
3. David Dietz, Nuevo Perfil de la Ciencia, Nueva York, NY, Dodd, Mead, 1972, 259-63
4. Robert Millikan, Autobiografía de Robert A. Millikan, Nueva York, NY, Prentice-Hall, 1950, 272, 271, Millikan mismo jugó un papel importante en 1909 determinando las cargas eléctricas exactas del electrón, y en 1923 se le otorgó el Premio Nobel de Fisico por el descubrimiento de los rayos cósmicos. Desde 1921 hasta 1945 fue director del Laboratorio Norman Bridges en el Instituto de Tecnología de California en Pasadena; también fue presidente del comité ejecutivo en Cal Tech. Millikan ayudó a traer a Einstein a los Estados Unidos en la década de 1930. Durante tres veranos Einstein trabajó como jefe en Cal Tech, antes de aceptar una posición en Princeton. Millikan estaba profundamente interesado en La Doctrina Secreta. Durante su estadía en Cal Tech el libro era tan solicitado en la biblioteca de la escuala que había que pedir turno en la lista de espera para conseguirlo. Parece que Millikan era uno de las personas que interesaron a Einstein en La doctrina Secreta. Otro individuo posible fue Gustav Stromberg, un astrofísico del Observatorio de Monte Wilson en Los angeles, que era buen amigo de Einstein y trabajaba con él en el observatorio. Cuando se publicó El Alma del Universo de Stromberg, aparecía la recomendación de Einstein en la solapa. Es interesante notar que durante este período Boris de Zirkoff, compilador de H.P. Blavatsky Collected Writings, visitó el observatorio frecuentemente y era amigo de los astrónomos. El dijo que todos se interesaban en Teosofía, en particular el Dr. Hubbell. Stromberg visitó la Sociedad Teosófica en Point Loma, y una vez dio una conferencia; escribió el proemio a un libro de astronomía de dos teósofos de Point Loma, Stromberg afirma: “Las costumbres de las estrellas y órbitas se describen como: “Astronomía para Estudiantes Teosóficos”. Por ello contiene dos temas distintivos: primero, una descripción de hechos astronómicos fundamentales, y segundo, una interpretación de estos hechos bajo el punto de vista de las enseñanzas teosóficas… El gran edificio de la ciencia moderna está incompleto sin la introducción de un mundo no- físico del cual la energía, la organización y la mente surgen temporalmente hacia el mundo físico de tiempo y espacio. Las teorías físicas modernas muestran la insuficiencia de los conceptos materialistas que recientemente han caracterizado la ciencia natural y señalado directamente al mundo en íntimo contacto con nuestra propia conciencia. “Hay muchos caminos hacia el conocimiento y ninguno de ellos debiera descartarse. Conociendo como hoy conocemos, que nuestra mente, incluyendo nuestra facultad de pensamiento, tiene sus raíces en un mundo invisible pero desconocido, es concebible que puedan haber hombres y mujeres inspirados que han podido asir algo de los secretos fundamentales de la vida y del universo sin el uso del microscopio y el telescopio” (Charles J. Ryan y L. Gordon Plummer, Costumbres de las Estrellas y Orbitas, Covina, California, Imprenta Teosófica de la Universidad, 1944, v-vi)
5. Ciencia, 8 de enero de 1937, 598
6. Teosofía, volumen 4, número 22, noviembre-diciembre 1947, 15
7. Robert Millikan, Tiempo, Materia y Valores, Chapel Hill, Carolina del Norte, Imprenta de la Universidad de Carolina del Norte, 1932, 96
8. Raymond S. Yates, Estos Sorprendentes Electrones
9. Dietz, Nuevo Perfil de la ciencia, 277
10. A. March y I.M. Freeman, Nuevo Mundo de la Física, 1963; citado en Sunrise, noviembre 1975, 81
11. Noticias del Valle de Ojai, California, 28 de septiembre de 1983 (ver prefacio, nota 12)
12. M.R. Crossland, editor, La Ciencia de la Materia, Nueva York, NY, Penguin, 1971, 76
13. Werner Heisenberg, Ciencia, 19 de marzo de 1976, 1165
14. Blavatsky, La Doctrina Secreta I: 97, ver también I: 2, 55, 93 nota al pie.
15. S. Garrett Service, La Teoría de la Relatividad de Einstein, Nueva York, NY. E.M. Radimann, 1928, 48
16. Millikan, Autobiografía de Robert A. Millikan, 273
17. Fred Hoyle, conferencia en El Teósofo, abril 1982, 219
18. El New York Times, 29 de mayo de 1983, página de ciencias
19. Lewis Thomas, La Medusa y el Caracol, págs., 156-57; selección de un extracto condensado en el Reader’s Digest, octubre 1979, 98-99
20. Fortuna, 24 de enero de 1983
21. “Historias Extrañas y Hechos Sorprendentes” Reader’s Digest; “Habitación de Control: El Cerebro y Sus Trabajos” 42-43
22. Judge, El Océano de la Teosofía, 39
23. Judge, El Océano de la Teosofía, 41
24. Oliver Sacks, El Hombre que Confundió a su Mujer con un Sombrero, Nueva York, NY, Summit Books, 1985, 64, 66
25. Harold Saxton Burr, Heliografía para la Inmortalidad: Modeles Eléctricos de Vida
26. Blavatsky, La doctrina Secreta, I: 274-75
27. Thomas Huxley, algunos Ensayos sobre Temas controversiales, Nueva York, NY, Appleton, 1892, 27, 171, 178