Divisibilidad del Átomo Químico

atomoEn 1880 la ciencia veía el átomo químico como indivisible. (Fue sólo después de que la radioactividad fuera descubierta cuando J. J. Thomson demostró la existencia de partículas subatómicas).

Sin embargo Blavatsky defendió enfáticamente que el átomo era divisible. En el tomo primero de la Doctrina Secreta podemos encontrar el siguiente fragmento:

«El Átomo es, pues, indivisible, dice el Materialismo. – Perfectamente. He aquí ahora lo que Butlerof contesta:

«Véase a qué curiosa contradicción este principio fundamental de los materialistas, les conduce. El átomo es indivisible, y sabemos al mismo tiempo que es elástico. No se puede pensar en intentar privarle de elasticidad; esto equivaldría a un absurdo. Átomos privados en absoluto de elasticidad, jamás podrían manifestar uno solo de aquellos numerosos fenómenos que se atribuyen a sus correlaciones. Sin alguna elasticidad no podrían los átomos manifestar su energía, y la Substancia de los materialistas quedaría desprovista de toda fuerza. Por consiguiente, si el Universo está compuesto de átomos, tienen estos que ser elásticos. Aquí es donde tropezamos con un obstáculo insuperable. Porque, ¿cuáles son las condiciones requeridas para la manifestación de la elasticidad? Una pelota elástica, al chocar con un obstáculo, se aplasta y contrae; lo cual no podría hacer si no consistiese esa pelota en partículas que experimentan en su posición relativa un cambio temporal en el momento del choque. Esto puede decirse de la elasticidad en general; no hay elasticidad posible sin cambio con respecto a la posición de las partículas compuestas de un cuerpo elástico. Esto quiere decir que el cuerpo elástico es variable, y se compone de partículas, o en otras palabras, que la elasticidad sólo puede pertenecer a aquellos cuerpos que son divisibles y el átomo es elástico (1).»

Basta esto para mostrar cuán absurdas son las admisiones simultáneas de la no divisibilidad y de la elasticidad del átomo. El átomo es elástico, ergo el átomo es divisible, y debe estar compuesto de partículas o de subátomos. ¿Y estos subátomos? O no son elásticos, y en tal caso no presentan importancia dinámica alguna, o son elásticos también, en cuyo caso están igualmente sujetos a la divisibilidad. Y así ad infinitum. Pero la divisibilidad infinita de los átomos resuelve a la Materia en simples centros de Fuerza, esto es, excluye la posibilidad de concebir a la Materia como una substancia objetiva.
Este círculo vicioso es fatal al Materialismo. Encuéntrase cogido en sus propias redes, y no hay posibilidad de huir del dilema. Si él dice que el átomo es indivisible, tendrá entonces a la Mecánica dirigiéndole la embarazosa pregunta siguiente:

¿Cómo se mueve en este caso el Universo y cómo se relacionan entre sí sus fuerzas? Un mundo edificado sobre átomos no elásticos en absoluto, es semejante a una máquina sin vapor; está condenado a la inercia eterna (2).»